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leyendas sobre los aludes

Pues ha llegado mayo, y ha entrado con fuertes nevadones incluso a altitudes bajas. Aunque recomiendo aquí que el excursionista deje de lado la nieve y aproveche este bonito mes para pasearse por nuestras sierras, seguro que más de uno no resistirá la tentación de subir arriba y pasearse por la nieve. No hay que olvidar que mayo es mes de aludes, y de eso va este temaY así pues, voy a volver a tocar un tema que me interesa especialmente, y al que pienso que en invierno y primavera no se da en nuestro país la suficiente importancia : los aludes. Y eso que deberíamos haber aprendido un poco sobre el tema ya que todos los años hay accidentes en el Pirineo, y muchos de ellos con consecuencias fatales. Pero no; la mayor parte de los excursionistas invernales o primaverales no se toman suficientemente en serio esta amenaza, y son muy pocos los que se molestan en mirar los boletines de estimación de riesgo, y poquísimos los que llevan aparato de detección de víctimas; desde luego, el señor ARVA no se hará rico en España, no... Sobre el tema de los aludes hay muy poco conocimiento y demasiada leyenda, muchas veces falsa. Así pues, voy a tratar este mes (en que la primavera ha empezado) sobre algunas de esas leyendas o creencias que por ahí circulan, y vamos a ver su veracidad. Así pues :

    * Leyenda nº 1 : "Los aludes son fenómenos raros y pillan siempre a los demás". Esta leyenda es falsa. Los aludes son fenómenos muy corrientes en invierno, y muchísimo en primavera, tanto en nuestras montañas como en otras montañas. Cualquier excursionista invernal o esquiador de travesía experto ha visto caer aludes frecuentemente, y a veces en lugares en los que nadie se lo espera. Recuerdo a los lectores que el refugio de Respomuso fue alcanzado hace pocos años por un alud, al poco de ser inaugurado y construido, espero, en un lugar en el que nadie esperaba que cayeran avalanchas. En cuanto a eso de que siempre le caen encima a los demás pues... en fin, puedo personalmente asegurar que no es cierto; en la inconsciencia e inexperiencia de mi primera juventud fui cogido por uno, y puedo asegurar que da mucho miedo. Y que pregunten a todos aquellos que han sido pillados por un alud; seguramente todos pensaban lo mismo.

    * Leyenda nº 2 : "Con poco espesor de nieve no pueden caer aludes". Pues bien, esta leyenda también es falsa en determinadas condiciones. No voy a explicar aquí las metamorfosis de la nieve; no tenéis más que comprar el libro sobre excursionismo invernal citado más abajo (cuña publicitaria) pero sepa el lector que en caso de mucho frío, cuando la diferencia de temperatura entre la superficie y el fondo de la nieve (gradiente) es fuerte, se forman un tipo de cristales de nieve que se llaman "nieve de cubiletes" o escarcha de profundidad, que hacen que el manto denieve sea de lo más inestable y se vaya todo al garete. Pues bien, con poco espesor de nieve, este fenómeno se produce muy fácilmente, y se pueden producir aludes que no son necesariamente pequeños. Si la vertiente es alta, a poca nieve que haya, se arrastra la que hay y puede ser suficiente para enterrar a un fulano. Así pues, el hecho de que el espesor sea pequeño no nos exime de enterarnos de las condiciones de la nieve antes de salir.

    * Leyenda nº 3 : "Para que caiga un alud la pendiente tiene que ser muy fuerte". También falso. Una placa se puede desprender en pendientes muy moderadas al paso de un excursionista; un colega mío desprendió una este invierno en un terreno muy fácil con su consiguiente susto. Después de una gran caída de nieve, con un espesor de 90 cm, los aludes de nieve polvo pueden caer por pendientes muy débiles. Hubo en Francia un accidente hace pocos años en el que murieron 14 chavales que hacían una excursión con raquetas por un terreno muy poco empinado. Así pues, al loro.

    * Leyenda nº 4 : "El bosque es un lugar muy seguro en el que nunca caen aludes". Bueno, pues mitad y mitad. Un bosque denso y de árboles grandotes ofrece generalmente una buena protección ya que los árboles retienen bien la nieve. Por el contrario, un bosque claro puede no retener tan bien la nieve y se pueden generar aludes en él. O puede suceder que no frene posibles aludes que se formen por encima, aunque esta circunstancia se puede dar en cualquier tipo de bosque; hace pocos años vi un alud en medio de un hayedo muy frondoso que venía de por encima de él. Es cierto que era un alud excepcional, pero esto basta para destruir la leyenda : el bosque no significa que estemos completamente a salvo. Y otra cosa en la que no se suele pensar pero que sucede : el alud puede provenir de los árboles mismos. En efecto, se han dado casos tras fuertes nevadones en los que la nieve caída de los árboles ha provocado traumatismos a los excursionistas que pasaban por debajo al caerles de golpe encima. No deja de ser también un alud...

    * Leyenda nº 5 : "En pendientes entrecortadas por repisas y rellanos no caen aludes ya que no hay nunca pendientones muy continuados". Pues hasta hace poco yo pensaba que esto era cierto, y de hecho, me sentía bastante seguro en este tipo de terrenos; una conversación con un guía amigo mío (muy puesto en nivología por la cuenta que le corre ya que lo suyo es el esquí fuera de pista) durante este invierno me demostró que esta leyenda es falsa. Las pendientes entrecortadas por repisas y rellanos son propicias a los aludes ya que las inflexiones de la pendiente son líneas de ruptura; un relieve "aborregado" multiplica el número de líneas de ruptura y por consiguiente el riesgo de aludes. Ojo pues con la falsa sensación de seguridad que provoca este tipo de terrenos

    * Leyenda nº 6 : "El frío estabiliza la nieve". ¿Verdadero o falso? Pues depende. En primavera, cuando la nieve está húmeda, es cierto, ya que se rehiela el manto de nieve; por eso se recomienda salir muy pronto. Sin embargo en invierno, después de una nevada, el frío hace que la nieve tarde en estabilizarse, y el riesgo de aludes se mantiene durante más tiempo. Además está la formación de escarcha de profundidad de la que he hablado algo más arriba.

    * Leyenda nº 7 : "Después de una nevada, hay que esperar varios días a que las pendientes se purguen, y luego ya no hay ningún riesgo". Esta aseveración es más falsa que un euro de cartón y además demuestra muy poco conocimiento de las condiciones de nieve. Es cierto que después de una caída de nieve la mayor parte de las pendientes van a purgarse en los días que siguen; pero después el riesgo de aludes no ha desaparecido forzosamente por completo, sino que puede seguir existiendo en ciertas condiciones. Como ejemplo, se han visto desprenderse placas que han aguantado varios meses desde su formación sin moverse de su sitio. O zonas de aludes que se mantienen en precario equilibrio esperando que alguien pase y desencadene la avalancha.

    * Leyenda nº 8 : "Allí donde hay huellas, es que ha pasado gente, y entonces es una pendiente segura". Muy falso, pero falso perdido. Los que han pasado delante puede que dejaran 50 metros de separación entre uno y otro para no sobrecargar el manto de nieve, y nosotros al pasar en grupo más grande y agrupados podemos desencadenar una avalancha. O puede que las condiciones de la nieve hayan cambiado entre el paso de los anteriores y el nuestro. O puede que los que han pasado antes han tenido mucha suerte... y puede que nosotros no tengamos tanta como ellos cuando pasemos. El hecho de que sigamos una huella hecha no ofrece ninguna garantía en absoluto de que el terreno sea seguro o no. Hay que discernir con nuestro propio criterio.

    * Leyenda nº 9 : "Allí donde hay mucha gente no van a caer aludes" Pues relacionado con la anterior leyenda, ésta es falsa igualmente. Sucede que cuando hay mucha gente se crea una falsa sensación de seguridad, y todo el mundo delega en los demás, y todo el mundo se fía de todo el mundo con lo que se termina fabricando una situación de auténtico peligro en el que nadie controla el riesgo. Acuérdese el lector cuando el año pasado cayó un alud debajo de los picos de Argualas en Panticosa en un lugar que había unas 50 personas, enterrando a tres que salieron vivos porque se les apareció la virgen allí mismo. Ojo, pues.

    * Leyenda nº 10 : "En invierno hay que salir a la montaña temeroso y obsesionado con la idea de que un alud nos vaya a caer encima en cualquier momento". ¡Pues vaya rollo sería salir en estas condiciones! ¡FALSO! Si se toman las precauciones que se debe, nos enteramos del riesgo, vamos por el terreno adecuado, y en caso de que haya dudas empleamos el Arva o damos media vuelta y tomamos otro itinerario más seguro, no tiene por qué pasarnos nada. La cuestión es saber reconocer el peligro e ir aprendiendo poco a poco. La montaña y la nieve están para disfrutarlas.

Buena primavera y buenas excursiones. Y mucho más sobre este tema en los manuales que todo excursionista debería tener en la biblioteca y la cabeza

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